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Los profesores de educación física vemos
cómo en ciertas épocas del año
aparecen los alumnos "golondrina", quienes
quieren lograr resultados visibles rápidamente.
Pero la salud no se obtiene en tres meses, sino mediante
una actividad constante y regular.
No todas las actividades aeróbicas se realizan
dentro de los gimnasios. Las caminatas, la carrera,
paseos en bicicleta, natación y muchos deportes
pueden ser realizados al aire libre. Sin embargo,
siempre será importante que estén supervisados
por personas idóneas. Lo ideal es contar con
un seguimiento cardiaco.
Para quienes quieren más intensidad, existen
actividades como el Aeróbic, el Step, los programas
dirigidos de bicicleta fija, Aerobox, etc.
Para cada edad existen opciones, desde los más
chicos, quienes tienen que realizar actividades aeróbicas
muy relacionadas con el juego, hasta las personas
mayores, para las cuales se adecuará la intensidad
y variedad de los movimientos.
El beneficio aeróbico
En las actividades físicas
sostenidas durante más de dos minutos, los
músculos requieren un importante aumento del
aporte de oxígeno. Estas actividades se denominan
aeróbicas, y obligan a quien las realiza con
regularidad a aumentar la resistencia cardiovascular.
Se denomina así a la capacidad continuada del
sistema circulatorio de llevar el oxígeno a
las células a través de la sangre, según
lo requiera el esfuerzo del cuerpo. Esto supone la
capacidad del corazón y los vasos sanguíneos
para bombear y transportar el suficiente volumen de
sangre a cada parte del cuerpo, en especial a los
músculos más activos durante el esfuerzo.
Pero también se requiere la capacidad de los
tejidos, de cada una de sus células, de procesar
ese aporte de oxígeno y eliminar los residuos.
La actividad constante de nuestro cuerpo, con esfuerzos
cada vez más prolongados en el tiempo, hace
que nuestro organismo se adapte a los cambios, y sea
capaz de logros cada vez mayores.
El músculo cardiaco es capaz de desarrollar
resistencia cuando lo sometemos al esfuerzo. Al hacerlo
funcionar durante un tiempo prolongado bajo exigencias
superiores a las normales aumentamos su performance.
Estará mejor preparado para situaciones que
requieran de su rápida reacción, y funcionará
sin esfuerzos durante las actividades cotidianas.
Las actividades aeróbicas acondicionan también
a los vasos sanguíneos para adecuarlos a esa
nueva performance. El esfuerzo cardiovascular mantiene
en buena forma el tejido de estos vasos, lo hace resistente
y flexible, y la sangre fluye a través de ellos
con menor esfuerzo.
Por lo tanto, estas actividades físicas tienen
un inmenso beneficio, previniendo afecciones cardiovasculares,
y actuando como un importante regulador de la presión
arterial. Su efecto aumenta el nivel en sangre del
colesterol HDL, conocido como colesterol "bueno",
a la vez que provocan la reducción de los depósitos
de lípidos.
Las actividades aeróbicas ayudan, por lo tanto,
a quemar grasas y controlar el peso. Son el complemento
imprescindible para una dieta tanto de reducción
como de mantenimiento.
Las consecuencias de la edad, como la disminución
de la resistencia y masa muscular, flexibilidad, la
pérdida hueso, problemas articulares, un metabolismo
más bajo y reacciones más lentas, etc.,
pueden contrarrestarse con la práctica de ejercicios,
sobre todo para quien ha llevado un estilo de vida
sedentario.
Por último, el beneficio de la práctica
aeróbica redunda en un bienestar integral,
aportando a un mejor estado anímico, el incremento
de la autoestima, la sociabilidad, etc.
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